Carta al editor

Cuando no podemos salvar la vida, podemos salvar la muerte

When we cannot save life, we can save death

 

Fecha recepción: 12 de septiembre de 2025 / fecha aceptación: 27 de septiembre de 2025

 

Revista ContexTO, ISSN (En línea) 2810-6660. Octubre de 2025. Nº 16, pp. 15-16

Licencia CC BY 4.0. DOI: https://doi.org/10.54761/contexto.num16.1

 

 

María Jesús Uriarte Campos

Médica general y paliativista, Chile

 

Los Cuidados Paliativos son el área de la salud cuyo propósito es acompañar y dar bienestar a los pacientes que tienen alguna enfermedad terminal, oncológica o no oncológica, independientemente de cuánto tiempo quede. Intentamos menguar el sufrimiento que generan estas enfermedades en todo su transcurso, paliando los síntomas que puedan traer. Este acompañamiento no es sólo en la esfera física; también estamos con ellos para enfrentar el dolor espiritual que trae el saber que estamos en los últimos capítulos de nuestro libro de la vida. Si no podemos salvar la vida, podemos salvar la muerte, ¿no es también muy importante? Para mí, ser parte de este proceso en la vida de los pacientes ha sido de las experiencias más enriquecedoras y lindas que he tenido en mi carrera como médica, porque la muerte acompañada tiene un halo alrededor de mucha luz, paz y calma, aunque cueste creerlo.

En Chile y en el mundo, los Cuidados Paliativos están en expansión; cosa que a todos nos debería alegrar y enorgullecer. Habla de un cambio de paradigma, donde dejamos de centrarnos solo en el ser físico y también nos enfocamos en el ser espiritual, nuestro verdadero yo. Sin alguien que nos acompañe al final, ¿qué nos queda?

Últimamente ha estado en boga el concepto de muerte digna, a veces asociado con la eutanasia. Para mí, eso es un error: la muerte digna es lo mencionado anteriormente; es el cariño, la compañía y el escuchar en la fase final, respetando las decisiones de cada persona. La eutanasia nos puede acercar aún más a respetar la voluntad de las personas que quieren adelantar su muerte, pero no es sinónimo de muerte digna. En nuestro país no tenemos legalizada la eutanasia; aun así, los equipos de paliativos trabajamos y logramos una muerte digna con nuestros pacientes. Es importante decir que con ‹muerte› no me refiero al hecho puntual de que nuestros cuerpos fallezcan; me refiero al proceso de morir. La dignidad de la persona se valora a través del respeto irrestricto a sus voluntades, ser soldados con conocimientos médicos en el regimiento comandado por nuestro capitán, el o la paciente; no al revés.

Es hermoso poder conocer los deseos de cada persona, donde la mayoría prefiere morir en su hogar con sus olores, sus fotos con su familia y lo respetamos. Ayudar a lograr eso es una bendición para la persona y para mí también. Todos deberíamos decidir cómo morir, sin dolor y en paz. ¿No es importante tener la certeza de que podremos decidir qué hacer con nuestro cuerpo y con nuestro espíritu hasta el final? ¿No es eso acaso el respeto a nuestra dignidad?

Nuestro país y nosotros tenemos que remar para que cada paciente que fallece segundo a segundo tenga una muerte digna. En 2021 se promulgó la Ley de Cuidados Paliativos Universales; fue un gran avance, pero aún tenemos mucho por hacer: primeramente, aumentar los equipos de Cuidados Paliativos para poder llegar a todos los pacientes que nos requieren. Estoy muy agradecida a la Universidad Central por haberme invitado a hablar de Cuidados Paliativos con los alumnos y la comunidad. La difusión de la existencia de esta área de la salud es clave para que podamos contar con estos cuidados cuando más los necesitemos.